SUBARU TRIATLON CROSS CASA DE CAMPO 2016

Pues este pasado sábado, 3 de Septiembre de 2016, he disfrutado y sufrido mi segunda participación en un Triatlón, con el Subaru triatlón Cross de la casa de campo, en su modalidad sprint, repitiendo la misma experiencia del año pasado.

Tras los nervios de 2015 la idea era mejorar ese 1h:51m conseguido, pero este verano han ido pasando las semanas sin mucha tensión por el tema, de manera que al final me he plantado en las fechas un poco a ver qué pasaba, para divertirme, con bastante poco entreno en general y natación en particular en el cuerpo, siendo que es la modalidad que más dudas me genera, por la poca práctica de este deporte que hago, concentrada en el verano y porque tengo este evento, que si no…

Justo el día antes de la prueba la organización manda un correo informando que se cambia el circuito de bicicleta, ya que el Ayuntamiento no permite transitar por sendas, de manera que se establece una alternativa en la que predominan pistas anchas y algo de carretera, dulcificando el trazado y mitigando las zonas de riesgo. Esto para noveles y para mi puede estar bien, pero entiendo que se haya generado muchísimo malestar puesto que el concepto de triatlón cross queda muy desdibujado.

El día, festivo, en el que a pesar de algunas bajas sensibles nos presentábamos un buen puñado de amigos (Eugenio, Fernando, Medina, y los estrenos de Paco, Javi, Miguel, Charlie y su hermano Rubén), empieza camino de Madrid mirando con inquietud que el termómetro del coche no baja de los 38º. Aunque era sabido uno se siente un poco intimidado. El calor me mata, como a casi todo el mundo pero en mi caso y por mi peso se que lo voy a pasar bastante mal.

Señores, intenten disfrutar

Señores, intenten disfrutar

A diferencia de en 2015 llegamos con tiempo a la salida para no pasar estrés, pero a las primeras de cambio vemos que nos han apuntado a todos por error en la categoría OPEN (súper Sprint), de manera que técnicamente salimos a nadar en 20 minutos. Presión, tensión, gracias a dios (y a Paco) en la carpa de incidencias nos solucionan el tema, con cambio de dorsales y nuevos chips, pero ya nos han apretado las tuercas de los nervios.

Una vez instalados nos vamos con las familias, que han venido al completo para animar, una maravilla, y desde el lago de la casa de campo ya vemos las boyas y lo que nos espera.

Ya estamos en capilla

La procesión va por dentro

Para los nuevos y los que nadamos lo justo impresiona mucho ver lo lejos que están y lo que tendremos que pasar, más viendo a los (y las) robocops que hay presentes (da un poco de penica verse con el tritraje destacando cada chicha, en comparación con estos cracks, pero que nos quiten lo bailao).

En este caso salimos todos en el turno intermedio de natación (de un total de 7), suena la bocina y de repente se ve uno en ese agua verde con un montón de gente, intentando coger una línea recta hacia un punto (la boya) que queda fuera de la vista, y aunque la idea es “tu tranquilo y a tu ritmo”, en unos segundos me veo boqueando, pagando no haber calentado antes los músculos y, en suma, sufriendo bastante.

El resumen de la natación, se me hace muy largo, esta vez al ir más centrado he recibido de mis compañeros muchísimos aplausos en la cara, palmadas de amistad en la espalda y piernas, ves cómo te adelantan nadando a braza y como te pasan como aviones gente que ha salido en todos los turnos imaginables después que el tuyo. Mi amigo Javi, que venía con esta parte más floja porque nadar no es lo suyo, no supera el agobio y abandona, aunque tengo que decir que su intento tiene un valor incalculable y le animo a perseverar, porque en las otras modalidades estaba muy fuerte y él lo vale. En mi caso sufro y sufro hasta llegar al final de esos aproximadamente 800 metros en un tiempo de 19:16. Pese a mis malas sensaciones, llego medio minuto más rápido que en 2015, junto a Charlie y cerca de Eugenio, nuestro hombre franquicia y proyecto de gran Triatleta, pero eso sí, quedo muy fatigado.

Llega la transición, muy larga ya que desde el pantalán hasta la bicicleta son unos 200 metros de piedrecitas, y me lo tomo con mucha calma para que no se me olvide nada, ponerme calcetines, zapatillas, casco, gafas, portadorsal, etc, así hasta unos larguísimos 5 minutazos.

El segmento de bicicleta empieza duro, con 2-3 kilómetros hacia arriba, y yo estoy con dos banderillas puestas tras la natación, así que sufro, pese a empezarse en asfalto, pero tengo que decir que es un trayecto más suave que en 2015, y mucho menos técnico, por no decir nada, lo que me beneficia porque soy muy torpe en bici. El año anterior me pasaban como motos, y este año siento que estoy compitiendo con la gente de mi entorno en unas condiciones de mayor igualdad. Eugenio ya va como un avión, Charlie como una moto, y yo voy como puedo, veo a Medina un poco por detrás de mí al inicio de la segunda vuelta y bueno, disfrutando pero también sufriendo mucho, hace muchísimo calor, la boca completamente seca y una gominola de hidratos me termina de dejar la boca como una zapatilla. Los ánimos de mi mujer y mis niños dan un plus de potencia, pero llego al final del segmento vacío tras darlo todo en una hora justa (unos 55 minutos sin contar la transición), lo que en mi caso está muy muy bien para esos 20 km y medio que marca el GPS. He mejorado casi 12 minutos la marca de 2015, aunque ya digo que es engañoso por el cambio de recorrido.

Se hace lo que se puede

Haciendo lo que se puede

Llego a la zona de transición y nuevamente me lo tomo con mucha calma porque estoy reventado y deshidratado, a la salida está el avituallamiento líquido, me paro y el primer vaso me lo echo por encima…y noto como me empapa un agua más caliente que mi cuerpo, que ya de por sí hervía. Una verdadera vergüenza. Entiendo que no esté fría, pero tan caliente!! Aún así bebo todo lo que puedo de esa deliciosa lava porque lo necesito, y echo a correr, pero las piernas no van. Me paro de nuevo y ando unos metros, pero me decido a dar lo que quede y empiezo a trotar y a coger ritmo poco a poco hasta una velocidad de crucero de 5:10 más o menos que mantendría hasta el final, y que aun siendo muy modesta es más rápida que la del entorno que me rodea en ese momento. Ya llegando a meta, corro feliz unos metros con mis hijos hasta que los paran los comisarios, y entre el cabreo y la emoción del final termino por meterme un tremendo sprint de unos 50 metros con uno que venía por detrás al que no consiento que me adelante (que seguro empezó a nadar después que yo y por tanto venía con mejor tiempo, pero el orgullo es el orgullo 😉 ). Finalmente completo el segmento de 4 kilometros y algo en 20:49, 20 segundos por kilómetro más lento que el año anterior, que dadas las condiciones y que me he parado al principio no me parece ni tan mal.

Chorreando y con las últimas fuerzas

Chorreando con las últimas fuerzas

En meta nos espera el merecido descanso del guerrero con agua e isotónico bien calentito, algo de naranja a la que me tiro como un poseso y algunos frutos secos que cualquier es el guapo que les mete mano, en fin…

Prueba superada y muy contento de haber terminado, al final 1h:40m:09s según Garmin (aunque la organización me planta 3 minutos más en natación ya que me han configurado el chip como si hubiera salido en un grupo anterior). Eugenio como era de esperar el primero de todos nosotros, Charlie a unos 5 minutos, yo a unos 10, y de ahí hasta Fernando que, tras dos caídas, calambres y mucho valor, consigue terminar por el orgullo de entrar con sus hijos. Paco cumple espectacularmente y disfrutando su objetivo finisher y, en suma, finalizamos una experiencia muy bonita que remataríamos con una gloriosa cena multitudinaria horas más tarde.

Prueba superada!!

Prueba superada!!

Personalmente he mejorado la marca del año anterior, pero al ser otro recorrido, no puedo valorar mi actuación más que en términos relativos, esto es, en relación con mis rivales. En 2015 solo dejaba por detrás de mí a 60 o 70 triatletas, y este año a unos 190 de un total 525.

En natación sigo siendo muy malo, aunque pasable, con una posición relativa muy por debajo de mi posición final, y no creo que la mejore ya que esto del triatlón va a ser muy esporádico. En bicicleta, aun flojete, si he mejorado bastante, situándome más o menos en la posición que he tenido al final en la general. Y en carrera, pese a los problemas y arrastrarme de mala manera este año, es el segmento en el que consigo una posición sustancialmente mejor siempre en relación con el resultado final. Se nota que es el deporte del que vengo.

En resumen, me he vuelto a divertir mucho, pese al sufrimiento, y si Dios quiere intentaremos seguir haciendo este Triatlón en 2017, como fiesta de fin de verano para compartir un día maravilloso y especial con familia y amigos.

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